Echar Raíces: La Historia Oculta de Nuestra Calle y los Gigantes que la Habitaron

Publicado el 8 de Noviembre de 2025

Fachada de la Hamburguesería Señarís en Quiroga Palacios Santiago de Compostela

Esta semana, no recuerdo si lunes o si martes, uno de estos días tranquilos a primera hora de la mañana, estábamos varios vecinos en el local tomándonos un café. Ya sabéis cómo son esas charlas, se empieza hablando del tiempo y se acaba arreglando el mundo.

Y en medio de la conversación, soltamos la pregunta: "Oye, vivimos todos en Quiroga Palacios, pero... ¿alguien sabe quién fue ese señor?".

Silencio general. Caras de no tener ni idea. Bueno, casi general. Antonio, siempre curioso él, ya había hecho los deberes. Con esa sonrisilla de saberlo todo, nos soltó: "Hombre, pues fue un cardenal muy importante, un arzobispo de aquí, de Santiago".

Pero lo que nos contó después nos dejó boquiabiertos. Resulta que Quiroga Palacios fue nada más y nada menos que el gran impulsor del Camino de Santiago tal y como lo conocemos ahora. Fue él quien promovió las excavaciones en la Catedral que confirmaron la historia del Apóstol y quien revitalizó las rutas jacobeas en el siglo XX. Y no solo eso, fue también el que mandó construir el Seminario Menor, ese coloso de piedra que tenemos aquí al lado.

Sabiendo esto, la historia de nuestra calle cobraba una nueva dimensión. Pero nos faltaba conectar la otra gran pieza del puzle: el Convento de Belvís. Y aquí es donde se lio. Algunos de nosotros, con toda la lógica del mundo, pensábamos que eran de la misma época, que se habían construido a la vez.

Pero qué va.

De repente, los teléfonos empezaron a echar humo sobre la mesa. Teníamos a las inteligencias artificiales secuestradas, buscando datos a toda velocidad. Antonio tecleaba como si no hubiera un mañana, otro vecino buscaba en mapas antiguos y yo intentaba que no se me enfriara el café. Por un momento, el bar parecía el centro de control de la NASA.

Y entonces, llegó el veredicto. No hay color: el Convento lleva ahí, silencioso, más de 700 años. ¡Setecientos! Mientras que el Seminario es una obra del siglo XX. Dos mundos, dos épocas, mirándose frente a frente en nuestro parque. Y para rematar, descubrimos que el arquitecto que trabajó en el convento, Casas Novoa, fue el mismo genio que luego diseñó la fachada del Obradoiro.

La verdad es que, hasta ese día, yo pasaba por delante del seminario y del convento, bebía de la fuente, paseaba por el parque... y no sentía nada en particular. Eran solo edificios y árboles. Pero después de indagar en la historia del barrio, de tirar de ese hilo invisible, sales a la calle y todo se ve diferente. Es como si, de repente, el presente y el pasado se hubiesen conectado por unas raíces invisibles.

Supongo que de ahí viene la expresión "echar raíces". No se trata solo de vivir en un sitio, sino de conocer su pasado, de entender el origen del lugar donde habitas, desde tu edificio hasta la ciudad entera.

Ahora, es inevitable pasear por aquí y no ver estos lugares sin pensar en su historia. Incluso me imagino a Casas Novoa con el pico y el cincel, dando forma a esa fuente de piedra que ha aliviado la sed a miles de personas a lo largo de los siglos.

Y bueno, henos aquí. Ahora nos toca a nosotros preservar y continuar el legado de esos verdaderos gigantes. Cada vecino aportando su granito de arena para mantener vivo el barrio. Nosotros, con nuestras hamburguesas y bocadillos, intentamos hacer nuestra parte.

En fin, si tienes algunos datos, ven a compartirlos y seguimos indagando juntos en la historia de este lugar. Para la semana que viene, a ver si podemos investigar algo más sobre el auge de nuestra calle en la época moderna y cómo se convirtió en el barrio que es hoy.

Un cordial saludo.

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